Lo que se ilustra en las latas de Pepsi es un típico
mensaje subliminal. Las líneas rojas y azules simulan ser luces de neón sobre
un fondo negro. Observe y analice si es cierto o no que las líneas azules en la
lata superior forman una letra "S", las rojas del medio una
"E" y cómo en la lata inferior ambas líneas se cruzan para formar la
"X". Dicho de otra manera, la palabra S-E-X está escrita en cada
lata.
La pregunta que surge es: ¿y para qué?. ¿Qué gana la
Pepsi Cola con poner la palabra inglesa "SEX" de ese modo dentro de
las latas si el público consumidor no la ve? La respuesta a esas preguntas nos
las da la Psicología: manipulación a través del subconsciente. Se explica así:
La mente humana se divide básicamente en dos partes o
niveles: conciencia y subconsciencia. El consciente está integrado por procesos
mentales cuya presencia advertimos. Es capaz de analizar, criticar, modificar,
aceptar y/o rechazar las propuestas que recibe desde afuera. La subconsciencia
en cambio está constituida por un conjunto dinámico de deseos, sentimientos e
impulsos fuera del campo de nuestra percepción consciente, se le puede comparar
con un gran banco de memoria que almacena, por períodos variables, la mayor
parte de la información que percibimos.
La llamada publicidad subliminal lo que busca es
llegar a ese subconsciente para programarlo a través de estímulos que apelan al
sexo y a la muerte por el impacto emocional que estos provocan. También se
utilizan complementos, o sea, estímulos que no apelan ni a la muerte ni a lo
sexual pero que responden a los intereses de quienes están manipulando con
fines comerciales el mecanismo más íntimo, profundo y complicado del sistema
nervioso humano.
A muchas personas se les hace difícil aceptar la
posibilidad de ser manipulados por el subconsciente precisamente por que el
estímulo no se ve. Bueno, lo que pasa es que si el estímulo se ve, deja de ser
subliminal. Ahí ya estaríamos hablando de esta otra publicidad que apela al
consciente por medio del gusto sexual. Los ejemplos sobran: mujeres semi
desnudas ofreciendo con sensualidad una bebida alcohólica, jóvenes que se besan
con pasión luego de haberse lavado la boca con pasta dental Close Up, mujeres
que alcanzan experiencias totalmente orgásmicas mientras se lavan el pelo con
Herbal Essence shampoo, etc., etc., etc.
Ese tipo de publicidad está dirigida a la mente
consciente, usted la ve y si no le agrada la puede rechazar. En cambio, la
publicidad subliminal apunta sus cañones al subconsciente. Por eso no se ve,
porque es una trampa mental y el éxito de cualquier trampa, no importa el
modelo, radica en su capacidad de pasar inadvertida por la presa.
Claro, todo esto tiene que ser visto con inteligencia.
El hecho de que la palabra S-E-X este escrita en cada lata de Pepsi, no implica
que el público va a salir corriendo a comprar el refresco, eso sería tonto al
igual que el otro extremo: pensar que Pepsi haya arriesgando su imagen a cambio
de nada por lo que surge una pregunta fundamental: ¿Será efectivo?.
La efectividad de los mensajes subliminales ha
sido por más de cuatro décadas tema de discusión. Algunos profesionales de la
conducta humana aseguran que los estímulos ocultos dentro de la publicidad y la
música tienen muy poco o ningún efecto en los individuos. Otros, en cambio,
señalan esa práctica como una de orden inmoral, atrevida y peligrosa para la
sociedad.
Estudio tras estudio muestra marcadas controversias en
cuanto a la eficacia de lo subliminal. Por un lado, se nos dan estadísticas y
porcentajes que demuestran la efectividad de la publicidad subliminal y por el
otro, se nos habla de investigaciones de carácter experimental que demuestran
lo poco efectivo de esos mensajes.
En el Instituto Pro Conciencia se piensa que estos
estímulos deben tener algún efecto sobre el comportamiento humano pues es
ilógico pensar que los encargados de mercadear un producto estén pagando por
una forma de publicidad que no funciona y basados en esa premisa, se puede
establecer una posición equilibrada: los mensajes subliminales no determinan el
comportamiento del consumidor... pero lo pueden influenciar. Cuánto puedan
influenciar va a depender de cada uno de nosotros: a mayor conciencia menor
posibilidad de manipulación.